El Setè Cel

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HACE 30 AÑOS / MAS QUE A NADIE

Escrito por juanserrateo 03-05-2009 en General. Comentarios (0)

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Hace 30 años decidimos que sería bueno intentar caminar juntos, buscar el horizonte y decidimos que lo haríamos uno al lado del otro, tomados de la mano.

 Descubrimos nuestras propias palabras de amor,  para llegar de alguna manera  a escribir nuestro poema de amor  y con el paso del tiempo llegaron esos locos bajitos.

Muchos  sueños se cumplieron, otros a medias y la vida aún nos debe algunos mientras seguimos

descubriéndonos cada amanecer.

Ayer decidimos que era bueno volver a casarnos y lo hicimos simplemente a nuestra manera.

Cambiando las alianzas, por unas nuevas,  en un lugar Serratiano mientras un amigo le cantaba a la mujer que yo quiero, lo que yo nunca podre escribirle aunque lo lleve en el corazón.

De alguna manera, seguramente, buscamos fuerzas para seguir peleándole a la vida.

Así que simplemente hoy 30 años después seguimos tratando de ser uno solo.

Lo vamos logrando lentamente.

Lentamente.

 

Más que a nadie

 

Que te quiero más que a nadie y más que a nada,

te lo he dicho con mis ojos centinelas,

te lo he dicho con mis manos que te celan,

te lo he dicho con mi lengua enamorada.

 

Que te quiero más que a cualquier otra cosa

te lo he dicho con el sol y los cometas,

te lo he dicho con el viento y la veleta,

te lo he dicho con el agua luminosa.

 

Que te quiero, te quiero, mujer.

Que te quiero y no hay nada que hacer.

 

Que te quiero sobre todas las mujeres,

te lo he dicho con el pan de cada día,

te lo he dicho con el miedo y la alegría,

con el tedio que nos mata y que nos muere.

 

Que te quiero como nunca te han querido,

te lo he dicho recreándome en la suerte,

más allá de la vida con la muerte,

más allá del amor con el olvido.

 

Que te quiero, te quiero, mujer.

Que te quiero y no hay nada que hacer.

 

Más que a nadie y más que a nada.

 

CD Sombras de la China (1998)

Letra de Luis Cernuda y J.M. Serrat
Música de J.M. Serrat

DIA DEL TRABAJADOR / LA DESMEMORIA / EL ORIGEN DEL MUNDO / CAMINITO DE LA OBRA

Escrito por juanserrateo 02-05-2009 en General. Comentarios (0)

Dedicado especialmente a :

 

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- A los jóvenes de ojos luminosos que tratan de iniciarse en la vida laboral, haciendo muchas veces largas y  tediosas colas para poder conseguir una leve posibilidad de trabajo,  y también para los no tan jóvenes y de ojos cansados, después de toda una vida de trabajo de sol a sol, hoy deben seguir haciendo denigrantes colas para cobrar una jubilación de hambre.

 

- A los que, día a día,  viajan en forma inhumana, colgados de pasamanos de trenes, solamente para poder llegar a tiempo a su trabajo, que dista mucho de lo que eran sus sueños, y  también para los que darían lo que no tienen,  solamente porque alguien le tendiera una  mano que les permitiera poder reinsertarse dignamente en la vida laboral.

 

- A los abnegados trabajadores de entidades solidarias no gubernamentales que trabajan a destajo, sin saber lo que es la palabra sueldo,  vacaciones, ni aguinaldo, en un país donde mucha, pero mucha gente, tiene un plato diario de comida caliente solamente gracias a ellos.

 

- Y finalmente a los Maestros que están asignados en la frontera o en zonas rurales de difícil acceso, porque en su trabajo cotidiano, se está gestando el futuro del país y porque en el cumplimiento de sus tareas exceden las exigencias  que con letra  fría se pauta en los convenios de trabajo que se debaten en salones lujosos muy lejos de esas humildes aulas.

 

 

La Desmemoria / E.Galeano /

El libro de los Abrazos (1989) / Pag. 103

 

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Chicago está llena de Fábricas.

Hay fábricas hasta en pleno centro de la ciudad, en torno al edificio más alto del mundo.

Chicago está llena de Fábricas, Chicago está lleno de Obreros.

Al llegar al barrio de Heymarket, pido a mis amigos que me muestren el lugar donde fueron ahorcados, el 1886, aquellos obreros que el mundo entero,  saluda cada 1ro. de Mayo.

- Ha de ser por aquí – me dicen.

Pero nadie sabe.

Ninguna estatua se ha erigido en memoria de los mártires de Chicago.

Ni estatua, ni monolito, ni placa de bronce, ni nada.

El 1ro. de Mayo es el único día verdaderamente universal de la humanidad entera.

El único día donde coinciden todas las historias y todas las geografías, todas las lenguas y las religiones y culturas del mundo.

Pero en los EEUU, el 1ro. de Mayo es un día cualquiera.

Ese día, la gente trabaja normalmente, y nadie , o casi nadie, recuerda que los derechos de la clase obrera no han brotado de la oreja de una cabra, ni de la mano de Dios o del amo.

 

Tras la inútil exploración de Heymarket, mis amigos me llevan a conocer la mejor librería de la ciudad.

Y allí, por pura curiosidad, descubro un viejo cartel que está como esperándome, metido entre los muchos otros carteles de Cine y Rock.

 

El cartel reproduce un proverbio del África: “ Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador”.

 

El Origen del mundo / E.Galeano /

El libro de los Abrazos (1989) / Pag. 103

 

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Hacia pocos años que había terminado la guerra de España,  y la cruz y la espada reinaban sobre las ruinas de la república.

Uno de los vencidos, un obrero anarquista, recién salido de la cárcel, buscaba trabajo.

En vano revolvía cielo y tierra.

No había trabajo para un rojo.

Todos le ponían mala cara, se encogían de hombros o le daban la espalda.

Con nadie se entendía, nadie lo escuchaba.

El vino era el único amigo que le quedaba.

Por las noches , ante los platos vacios, soportaba sin decir nada, los reproches de su esposa beata, mujer de misa diaria, mientras el hijo, un niño pequeño, le recitaba el catecismo.

 

Mucho tiempo después, Josep Verdura, el hijo de aquel obrero maldito, me lo contó.

Me lo contó en Barcelona, cuando yo llegue al exilio.

Me lo contó: Él era un niño desesperado que quería salvar a su padre de la condenación eterna, y el muy ateo, el muy tozudo, no entendía razones.

 

- Pero papá – le dijo Josep llorando – Si Dios no existe, ¿Quién hizo el mundo?

- Tonto – dijo el obrero, cabizbajo.

Y casi en secreto le dijo  – Tonto. Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles. -

 

 

Caminito de la obra
(Historia por rumbas)

 

Vale, que se le empasó el porvenir la chala...

Vale, que el sol lo ha marcado con hierro de paleta

y que al nacer le pusieron la trabanqueta.

 

Vale, que se desayuna con la barrecha

pa' arrancarle a la jornada su corazón de lunes

en un bar tempranero de Casa Antúnez.

 

Vale, que enchegará la mobilé.

Vale, que son almas que zozobran

caminito de la obra.

 

Vale, que suben al cielo entre tocho y porlan...

Vale, que lloran sus ojos lágrimas de cemento

viendo escaparse los sueños como los vientos.

 

Crecen de noche

y en el día se derrumban

los sueños que el olvido mece

por rumbas

en tanto llegue

el día de los elegidos

cuando el eco los devuelva

del olvido.

 

Escampa en una Vanguardia la fiambrera

y se festeja con media botella de priorato

y se calienta con sol y permanganato.

 

Y arrepenchao en la sombra duerme la siesta

soñando con hacerle, a su capataz, la vaca

y que gane fuera el Betis y el Barça en casa.

 

Vale, que donde no hay suerte ni calé

vale, que no hay dios que encuentre el Norte

si no le salva un catorce.

 

Vale, que cuando el sol plega y baja el andamio

vale, que tiene agujetas en su alma robinada

y que mañana su historia no habrá cambiado nada.

 

Crecen de noche

y en el día se derrumban

los sueños que el olvido mece

por rumbas

en tanto llegue

el día de los elegidos

cuando el eco los devuelva

del olvido.

 

Vale, que se le empasó el porvenir la chala...

Vale, que el sol lo ha marcado con hierro de paleta

y que al nacer le pusieron la trabanqueta.

 

 

CD Para Piel de Manzana (1975)

Letra y Música de J.M. Serrat

Arreglos y Direcciòn Musical Richard Miralles

 

Referencias: 

 

Betis — ref. al Real Betis Balompié

Barça — ref. al F.C. Barcelona

calé — pasta, dinero

vale que — estamos de acuerdo en que...

empasó — tragó

chala — alcantarilla

paleta — albañil

trabanqueta — zancadilla

barrecha — mezcla de dos licores

enchegará — poner en marcha

mobilé — ciclomotor al uso

tocho — ladrillo

porlan — cemento al uso

escampa — extiende

Vanguardia — ref. al periódico. Muy utilizado por su dimensión

arrepenchao — apoyado

hacer la vaca — bajarle los pantalones a uno y escupirle el sexo

catorce — ref. a quinielas

plegar — suspender o terminar el trabajo

robinada — oxidada

 

INFANCIA ROBADA / LOS NADIES / EN VIVO Y DIRECTO / NIÑO SILVESTRE

Escrito por juanserrateo 26-04-2009 en General. Comentarios (0)

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(Extraído de Patas para arriba – Eduardo Galeano / Editado  en 1998 / Pág. 14

En América Latina los niños y los adolescentes suman casi la mitad de la población total.

La mitad de esa mitad, vive en la miseria

En América Latina mueren 100 niños cada hora, por hambre o enfermedades curables, pero hay cada vez más niños pobres  en las calles.

Niños son, en su mayoría, los pobres y pobres son, en su mayoría, los niños.

Y entre todos los rehenes del sistema, ellos son los que peor la pasan.

La sociedad los exprime, los vigila, los castiga, a veces los mata.

Casi nunca los escucha y jamás los comprende.

Son simplemente “Los nadies”

  

LOS NADIES

El libro de los Abrazos / Eduardo Galeano Pag. 59

 

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres.

Que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca.

Ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los naides la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.

Los naides: Los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los naides: Los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean

Que no hablan idiomas, sino dialectos

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en al historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.

 

En resumen: Los naides, que cuestan menos que la bala que los mata.

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(Extraído de Patas para arriba – Eduardo Galeano / Editado  en 1998 / Pág. 18

Son incontables los niños que trabajan, en su mayoría fuera de la ley y fuera de las estadísticas.

¿Y los demás niños pobres?

De los demás niños,  son muchos los que sobran.

El mercado no los necesita, y no los necesitará jamás

No son rentables, jamás lo serán.

Entre la cuna y la sepultura, el hambre o las balas suelen interrumpirles el viaje.

El mismo sistema productivo que desprecia a los viejos, teme a los niños.

La vejez es un fracaso, la infancia es un peligro.

 

Según Unicef, el 1995 había 8 millones de niños abandonados, niños de la calle, en las grandes ciudades latinoamericanas

Pocos son los que dicen en voz alta que solo en 1993 los escuadrones parapoliciales asesinaron a 6 niños por día en Colombia y a 4 por día en Brasil.

 

EN VIVO Y DIRECTO

Espejos / Eduardo Galeano Pag. 321

 

Todo Brasil asiste al espectáculo en tiempo real.

La televisión no pierde detalle, desde el momento en que el criminal, negro tenia que ser, convierte en rehenes a los pasajeros de un ómnibus en Rio de Janeiro, una mañana del año 2000.

Los periodistas van contando lo que ocurre como si fuera una mezcla de futbol y de guerra, la emoción rompecorazones de una final del mundo narrada en el tono épico-trágico  del desembarco de Normandía.

La policía ha puesto sitio al ómnibus.

En el largo tiroteo, muere una muchacha.

El público vocifera maldiciones contra la fiera salvaje que no vacila en sacrificar inocentes vidas humanas.

Por fin, al cabo de 4 horas de mucho tiro y mucha ópera, una bala del orden derriba al peligro público.

Los policías exhiben su trofeo, el criminal malherido bañado en sangre, ante las cámaras.

Todos quieren lincharlo, los miles que está allí y los que no están, pero miran.

Los policías lo arrancan de la multitud enardecida.

Entra vivo al patrullero... sale estrangulado.

En su breve paso por el mundo, se llamo Sandro O Nacimento.

El era uno de los muchos chicos de la calle que dormían en las escalinatas de la Iglesia la Candelaria, en una noche cuando llovió metralla 8 de ellos murieron.

De los que sobrevivieron,  casi todos fueron matados poco después.

Sandro tuvo suerte. Pero era un muerto con licencia.

Siete años después se cumple la sentencia

Él siempre había soñado con ser estrella de la tele.

 

NIÑO SILVESTRE

 

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Hijo del cerro

presagio de mala muerte,

niño silvestre

que acechando la acera viene y va.

 

Niño de nadie

que buscándose la vida

desluce la avenida

y le da mala fama a la ciudad.

 

Recién nacido

con la inocencia amputada

que en la manada

redime su pecado de existir.

 

Niño sin niño

indefenso y asustado

que aprende a fuerza de palos

como las bestias a sobrevivir.

 

Niño silvestre

lustrabotas y ratero

se vende a piezas o entero,

como onza de chocolate.

 

Ronda la calle

mientras el día la ronde

que por la noche se esconde

para que no le maten.

 

Y si la suerte

por llamarlo de algún modo,

ahuyenta al lobo,

y le alarga la vida un poco más.

 

Si el pegamento

no le pudre los pulmones,

si escapa de los matones,

si sobrevive al látigo, quizás

 

llegue hasta viejo

entre cárceles y 'fierros'

sembrando el cerro

de más niños silvestres, al azar.

 

y cualquier noche

en un trabajo de limpieza

le vuele la cabeza

a alguno de ellos, sin pestañear.

 

Niño silvestre

lustrabotas y ratero

se vende a piezas o entero,

como onza de chocolate.

 

Ronda la calle

mientras el día la ronde

que por la noche se esconde

para que no le maten.

 

Letra y Música de J.M. Serrat

Cd Nadie es perfecto / 1994

 

LA CARTA / PALABRAS OLVIDADAS / PALABRAS DE AMOR

Escrito por juanserrateo 15-04-2009 en General. Comentarios (1)

http://juanserrateo.blogspot.es/img/CARTAS1.JPG Las palabras de amor tienen distintos envoltorios, momentos, situaciones, orígenes y destinos, caminos transitados o deshechos, instantes exactos o inciertos, escenarios y ambientes cambiantes o exactos como la muerte misma.

Cada una de ellas tiene características que la hace, única y particular.

Quizás en esa diversidad está su hermosura.

Hoy te quiero regalar  dos historias distintas y similares al mimo tiempo, con cosas que las diferencian y otras cosas que las unen hasta casi poder fusionarlas en una sola hermosa, única y perfecta historia de Palabras de Amor.

 

LA CARTA

 

Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se le acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, perdone el atrevimiento, disculpe la molestia:

- Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.

-¿Yo?

-Me han dicho que Usted puede.

Enrique no  era especialista, pero hinchó el pecho. EL albañil aclaró que no era ningún analfabeto:

- Yo puedo escribir, yo sé. Pero una carta así, no sé.

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- ¿Y para quien en las carta?

- Para... ella.

- ¿Y usted que quiere decirle?

-  Si lo sé no se lo pido.

Enrique se rasco la cabeza.

Esa noche, puso manos a la obra.

Al día siguiente, el albañil leyó la carta:

- ESO – dijo, y le brillaron los ojos -.

Eso era.

Pero yo no sabía que era eso, lo que yo quería decir.

 

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo / Pag. 122

 

PALABRAS PERDIDAS

 

Por las noches, Avel de Alencar cumplía su misión prohibida.

Escondido en una oficina de Brasilia, el fotocopiaba, noche tras noche, los papeles secretos de los servicio militares de seguridad.

Informes, fichas y expedientes que llamaban interrogatorios a las torturas y enfrentamientos a los asesinatos.

En tres años de trabajo clandestino, Avel  fotocopio un millón de páginas.

Un confesionario bastante completo de la dictadura que estaba viviendo sus últimos tiempos de poder absoluto sobre las vidas y milagros de todo Brasil.

Una noche,  entre las páginas de la documentación militar, Avel  descubrió una carta.

La carta había sido escrita quince años antes, pero el beso que la firmaba, con labios de mujer, estaba intacto.

http://juanserrateo.blogspot.es/img/CARTAS3.JPG 

A partir de entonces, descubrió muchas cartas.  Cada una estaba acompañada por el sobre que no había llegado a destino.

El no sabía que hacer.

Largo tiempo había pasado. Ya nadie esperaba esos mensajes, palabras enviadas  desde los olvidados y los idos hacia lugares que ya no eran  y personas que ya no estaban.

Eran letra muerta.

Y sin embargo, cuando los leía, Avel  sentía que estaba cometiendo una violación.

El no podía devolver esas palabras a la cárcel de los archivos, ni podía asesinarlas rompiéndolas.

 

Al fin de cada noche, Avel  metía en sus sobres las cartas que había encontrado, les pegaba sellos nuevos y las echaba al buzón del correo

 

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo / Pag. 8

 

PALABRAS DE AMOR

 

Ella me quiso tanto...

Yo la quiero todavía.

Juntos atravesamos

una puerta cerrada.

 

Ella, cómo os lo diría,

era todo mi mundo entonces,

cuando en la lumbre ardían

sólo palabras de amor...

 

Palabras de amor sencillas y tiernas.

No sabíamos más, teníamos quince años.

No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,

acabábamos de despertar del sueño de los niños.

 

Teníamos bastante con tres frases hechas

que habíamos aprendido de antiguos comediantes.

De historias de amor, sueños de poetas,

no sabíamos más, teníamos quince años...

 

Ella, quién sabe dónde está,

ella, quién sabe dónde para.

La perdí y nunca más

he vuelto a encontrarla.

 

Pero a menudo, al oscurecer,

de lejos me llega una canción.

Viejas notas, viejos acordes,

viejas palabras de amor...

 

Palabras de amor sencillas y tiernas.

No sabíamos más, teníamos quince años.

No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,

acabábamos de despertar del sueño de los niños.

 

Teníamos bastante con tres frases hechas

que habíamos aprendido de antiguos comediantes.

De historias de amor, sueños de poetas,

no sabíamos más, teníamos quince años...

 

Letra y Música Joan M. Serrat / 1967

EL HOMBRE QUE FUE LA SOMBRA DEL EX PRESIDENTE ALFONSIN

Escrito por juanserrateo 11-04-2009 en General. Comentarios (2)

DIARIO LA NACION / Viernes 10/04 / Jorge Fernández Díaz

 

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Tardivo, anteayer, en la bóveda de Alfonsín, el hombre al que siguió a sol y a sombra durante los últimos 25 años Foto: LA NACION   /   Aníbal Greco

 

Nunca tuvo conciencia de que estaba sacando la Browning 9 milímetros. Después se la encontró en la mano. La razón va en cámara lenta, pero el instinto viaja a la velocidad de la luz. Tampoco tuvo conciencia de que había interrumpido el discurso de un ex presidente arrebatándolo de la tribuna, arrastrándolo hasta el piso y protegiéndolo con su propio cuerpo. Todo eso había ocurrido por acto reflejo, en dos o tres segundos, luego de ver por el rabillo del ojo que abajo, hacia la izquierda, un hombre entre la multitud había extraído un revólver calibre 32 con la intención de matar de un tiro a Raúl Alfonsín.

Era una noche calurosa de febrero de 1991, estaban en una calle céntrica de San Nicolás y el público se desbandaba a los gritos. Daniel Tardivo pertenecía a la División Custodias Especiales y desde 1983 oficiaba de sombra armada de un gallego cabeza dura que andaba predicando la democracia por cada pueblito del país a pesar de haber tenido que entregar el gobierno antes de tiempo y también de haber caído provisoriamente en desgracia política. Tardivo, esa noche, había colocado a varios de sus hombres en lugares estratégicos. Y de hecho uno de ellos surgió de la muchedumbre que escuchaba a don Raúl y le levantó a último momento el brazo a aquel desconocido que blandía un revólver negro. El desconocido había prestado servicios en Gendarmería Nacional, tenía algunos problemas mentales y en el instante de ser atrapado intentó igualmente disparar. Gatilló el revólver 32 pero la bala quedó atascada en el cañón, y el custodio atenazó al sujeto, lo desarmó y lo redujo en un santiamén. Arriba del palco, Tardivo se revolvió con la Browning y por unos minutos dio órdenes y mantuvo la alerta. Alfonsín quería incorporarse, pero su guardián no lo dejaba: podían no ser uno sino varios los asesinos, podían atacar el escenario. En esos momentos de confusión todo puede ocurrir y nada debe descartarse. Cuando estuvieron seguros de que el peligro había terminado, Tardivo quiso meter al doctor en un auto y sacarlo de aquella ciudad. Pero Alfonsín se negó enfáticamente, se limpió y acomodó el traje, tomó el micrófono y minimizó, con pocas palabras, lo que había ocurrido. Recibió una ovación y el acto siguió como si nada.

Luego tocaba una cena partidaria en un club y habían recibido amenazas de bomba. Tardivo trató de persuadir a su "protegido" de que fueran directamente al hotel, pero "el padre de la democracia" lo miró con cariño y le dijo: "Mentira, Danielito, nos quieren joder. Vamos a comer igual". Fueron a comer después de que la brigada de explosivos revisó el lugar. Danielito jamás vio un atisbo de miedo en los ojos del abogado de Chascomús.

El agresor de aquella noche fue indagado, procesado y condenado. Lo confinaron a un neuropsiquiátrico y a los dos años se quitó la vida.

Tardivo entró en la policía por influencia de un vecino y revistó tres años en la Comisaría 32, pero no corrió allí muchas aventuras: sólo atendía al público y hacía tareas de oficina. Un superior que le tenía una confianza ciega influyó para que, con sólo 23 años, integrara la flamante División Custodia Presidencial, que se abría para proteger en democracia al presidente electo dentro y fuera de la Casa Rosada y la residencia de Olivos. La unidad se inspiraba en metodologías del FBI y del servicio secreto norteamericano. Casi todos eran policías jóvenes y sin mucha experiencia operativa. Pero fueron entrenados para la discreción total, para identificar a un sospechoso de una ojeada, para subir a un "protegido" en tiempo récord a un auto, para cubrirlo con su cuerpo, para disparar en movimiento, para armar itinerarios de seguridad y para comprobar entradas y salidas. Tardivo tiene 80 por ciento de efectividad en tiro de pistola y aprendió los trucos del escudo humano con rapidez. En 1983 había votado por primera vez en su vida. Y lo había hecho por Raúl Alfonsín. Cuando lo vio en el hotel Panamericano, donde el líder radical preparaba la transición, sintió por dentro la emoción de esa coincidencia, pero se cuidó mucho de hacerla visible. Tardivo es parco como una sombra. Tardivo es una sombra.

Protegió a Alfonsín durante sus años de gobierno, vio por dentro la Semana Santa carapintada y no lo acompañó al Messidor, cuando el gobierno radical se cayó a pedazos, porque su misión consistía precisamente en quedarse a preparar el regreso a Buenos Aires. Lo acababan de trasladar a la División Custodias Especiales y estaba asignado al ex Presidente, que alquiló una casa en el barrio de Belgrano y un estudio en La Boca.

Desde ese momento, Tardivo le dedicó a Raúl Alfonsín días, tardes y noches; de lunes a lunes, con feriados o sin ellos. Lo acompañó a todos los viajes y campañas y cenó con Alfonsín casi todas las noches de su vida: el ex presidente tenía comidas con políticos y Danielito iba primero, revisaba el restaurante, colocaba un custodio en la vereda y luego ocupaba una silla, mesa por medio, para mirar todo el tiempo de frente a su "protegido" mientras un compañero vigilaba la puerta de calle.

La relación entre el viejo caudillo y el joven y silencioso guardaespaldas, que también le servía de chofer y de compañero de paddle, se fue haciendo cada vez más estrecha. Todo lo que Tardivo aprendió en la vida se lo enseñó, por lección, acción u omisión, Raúl Alfonsín. Y al cabo de los años ya era parte de la familia. Daniel Tardivo es un profesional frío y eficiente, pero ese magnífico viejo gruñón lo perdía. En el cruel invierno de 1999, por la ruta provincial 6, que une Bariloche con Ingeniero Jacobacci, se pegó el gran susto de toda su carrera. Fue cuando marchaba en un jeep en medio de la nevisca, abriendo paso y mirando para atrás una y otra vez. En un momento dado percibió que la camioneta donde los seguía Alfonsín con otros dirigentes rionegrinos se había perdido de vista. Retomó de inmediato la ruta escarchada y resbalosa y al volver de frente vio, como en una alucinación, que la camioneta había volcado y que en medio de la nieve yacía un bulto negro: el cuerpo de su "protegido".

El ex presidente nunca quería colocarse el cinturón de seguridad: "Es un agravio para el conductor, Danielito –ironizaba-. Colocárselo implica sospechar de la poca pericia del chofer". Daniel trató cien mil veces de convencerlo, pero jamás pudo. Ahora la camioneta había volcado y Alfonsín había atravesado el parabrisas y estaba incrustado en la nieve.

Tardivo corrió hacia don Raúl, lo dio vuelta y agradeció escucharlo quejarse porque pensaba seriamente que se había mudado al otro barrio. Lo subieron entre varios a su jeep y lo llevaron inconsciente kilómetros y kilómetros en medio de esa maldita tormenta blanca. Alfonsín gemía de dolor, con los ojos cerrados y la cara acerada. Su ángel guardián sentía impotencia. Ni los celulares tenían señal en aquellos páramos. Llegaron a una precaria sala de auxilios y lo subieron luego a una frágil y destartalada ambulancia. Daniel iba a su lado, sin sentir siquiera el frío y con los testículos en la garganta. Al final internaron al ex presidente en General Roca con un diagnóstico aterrador: "Traumatismo de tórax con once fracturas en las costillas, contusión pulmonar, derrame pericárdico e insuficiencia respiratoria".

Estuvieron toda la noche en vela, esperando que los médicos dieran un nuevo parte y recibiendo miles de llamadas de todo el país. Después se decidió su traslado a Buenos Aires y su ingreso en una sala de terapia intensiva del Hospital Italiano. Tardivo montó un cerco de seguridad en el hospital y pasaron allí 40 días angustiantes. Principalmente los primeros: Alfonsín estaba en coma y el médico les recomendaba a los familiares que le hablaran porque eso podía ayudarlo a recuperar el conocimiento. Tardivo entraba a las seis de la tarde en su habitación y lo saludaba, y se quedaba esperando en vano, tímido y respetuoso, que el hombre atado a ese respirador hiciera el mínimo gesto.

Alfonsín fue recuperando paulatinamente la lucidez y la motricidad. Le dieron de alta, pero tardó tres meses en volver a su rutina. Nadie puede proteger al "protegido" de la fatalidad. Se lo puede incluso proteger, y hasta cierto punto, de la muerte inducida. Pero nadie puede proteger a un hombre de su destino.

Apenas dos años más tarde, durante los tristes sucesos de 2001, el guardián sentía la renovada bronca de Alfonsín. "Que se vayan todos, que se vayan todos ?repetía entre dientes Raúl cuando escuchaba los cánticos?. ¡No somos todos iguales!" Ya residía en el octavo piso de un edificio de departamentos de la avenida Santa Fe. En el quinto tenía sus oficinas. La Argentina era un polvorín y no había distingos: todos los políticos eran acusados de ineptos y de ladrones.

Alguien avisó por teléfono a Tardivo que había una manifestación frente al domicilio de don Raúl. "Voy a bajar, Danielito", le advirtió. Tardivo manejaba lentamente el coche y trataba de disuadirlo. "No, voy a bajar igual, ¿sabés? ?insistía Alfonsín, lleno de ira. Pará acá. ¡Pará ya mismo!" Cuando Daniel dobló en la esquina, Alfonsín levantó la traba y abrió la puerta. El custodio tuvo que frenar para que el ex presidente no se lastimara. Alfonsín salió con ánimos de plantar cara y, si era necesario, agarrarse a piñas. Tardivo dio aviso por radio y se tiró desesperadamente a tierra para cubrirlo y sacarlo del tumulto. Eran ochenta contra dos. Los exaltados lo insultaban y Alfonsín les devolvía el obsequio con argumentos gritados y también con puteadas largas. Tardivo se había puesto en el medio, pero no podía impedir que le pegaran por detrás: el caudillo recibió patadas en los tobillos y trompadas en los riñones. Su custodio lo arrastró como pudo, y vio que aparecía un patrullero, y en un impulso lo metió en el edificio y cerró la puerta.

En los últimos tiempos Alfonsín no salía mucho de su casa. Daniel Tardivo había ascendido a comisario y le habían otorgado la jefatura de su unidad, que está a cargo ahora mismo de la seguridad de los ex presidentes, los embajadores de Estados Unidos e Israel, varios jueces de la Nación y muchos de los testigos protegidos. Alfonsín siempre le preguntaba por su pequeño hijo Vicente y por su trabajo, y se alegraba sinceramente de sus progresos. Las últimas veces lo encontró en cama: la sombra se sentaba a su lado y hablaban de cosas incidentales y también de Boca e Independiente. "Este año no estoy para el fútbol, Danielito", le dijo en las vísperas con un hilo de voz.

Los días previos a la muerte se notaban el movimiento y la gravedad de la situación en el rostro de sus colaboradores más íntimos. El 31 de marzo, a las seis de la tarde, Tardivo decidió quedarse en el quinto piso a esperar las novedades. Cerca de las ocho y media empezaron a llegarle rumores de que su jefe se había muerto. Cuando los medios empezaron a difundir la noticia no pudo más, se acercó al escritorio de Margarita Ronco, la eterna secretaria del "doctor", y le preguntó si era cierto. Marga se lo confirmó. Medido y elegante, alejado de la imagen tradicional del cana y del lenguaje taquero, ensimismado y racional, el comisario pestañeó un dolor profundo y tragó saliva amarga. Las sombras no ríen ni lloran. Sólo son sombras.

Subió al rato a saludar con abrazos a todos y les pidió permiso a los hijos de Alfonsín para despedirse. Pasó a su cuarto y lo vio dormido, y le agarró la mano y le dio un beso en la frente. No estaba dormido, estaba muerto, y había mucho que hacer. Reunió a su equipo y le dio instrucciones. ¿Cuándo se acaba la responsabilidad de un custodio? Alfonsín ya no corría peligro, la misión había cesado. Pero Tardivo puso a tres hombres suyos en un auto y él mismo subió con el féretro y viajó en el interior del furgón hasta una sala de velatorios de Belgrano. Esperaron en la funeraria que prepararan el cadáver y luego repecharon solos la larga noche en esa sala helada cerrada al público, haciéndole compañía al hombre muerto como si aún estuviera vivo.

A las siete de la mañana siguiente trasladaron el cadáver en su ataúd al Congreso, y Tardivo verificó que todo estuviera en orden dentro el Salón Azul. Muchos le daban el pésame a Daniel: no podían concebir a Raúl Alfonsín separado de su inseparable guardaespaldas. Se mantuvo en guardia setenta horas en ese salón. Sólo se retiró un momento para darse un baño y cambiarse el traje y la camisa, pero regresó de inmediato a su puesto de comando. Finalmente, acompañó a la familia hasta la Recoleta en aquella larga y emocionante caravana. Y como aquella vez en San Nicolás volvió a actuar por instinto. Al bajar el cajón envuelto en la bandera argentina, por acto reflejo se puso detrás. Siempre se ponía en esa posición cuando Raúl Alfonsín entraba en un lugar o subía a un palco para hablarle a una multitud. La razón va en cámara lenta, pero el instinto viaja a la velocidad de la luz. Las fotos lo inmortalizaron en ese trono, con cara seria y compungida, mientras los granaderos cargaban el ataúd hasta la bóveda de los caídos en la Revolución del Parque.

Se quedó con sus hombres hasta que se retiró la última persona y el sol empezó a irse a pique. No atinaba a moverse mientras los empleados del cementerio no terminaran su trabajo en el panteón. Cuando ya no había nada que hacer, uno de sus hombres le dijo: "Comisario, ¿y ahora?". Era completamente extraño entrar con Raúl Alfonsín a un predio y marcharse luego sin él. Ya no podían llevarlo a ninguna parte y estaban más solos que nunca. "Ahora nos vamos", respondió la sombra, dio media vuelta y caminó despacio hacia el olvido.

El personaje

DANIEL TARDIVO
Custodio de Alfonsín

·         Profesión: oficial de la Policía Federal.

·         Edad: 49

·         Protegió al ex presidente desde 1983 hasta su muerte. Nació en Banfield. Tiene dos hijos (una mujer de 19 años y un chico de tres años). Trabaja 12 horas por día. Es fanático de Boca. Cumplió en enero 30 años en la policía.