El Setè Cel

LOS INMIGRANTES AHORA / EN LA VIDA TODO ES IR

Desde siempre, las mariposas y las golondrinas y los flamencos vuelan huyendo del frío, año tras año, y nadan las ballenas en busca de otra mar y los salmones y las truchas en busca de sus ríos.

Ellos viajan miles de leguas, por los libres caminos del aire y del agua.

No son libres en cambio, los caminos del éxodo humano.

En inmensas caravanas, marchan los fugitivos de la vida imposible.

Viajan desde el sur hacia el norte y desde el sol naciente hasta el poniente.

Les han robado su lugar en el mundo.

Han sido despojados de sus trabajos y de sus tierras.

Muchos huyen de las guerras, pero muchos más huyen de los salarios exterminados y de los suelos arrasados.

Los náufragos de la globalización peregrinan inventando caminos, queriendo casa, golpeando puertas: ... las puertas que se abren, mágicamente, al paso del dinero, se cierran en sus narices. 

Algunos consiguen colarse.

Otros son cadáveres que la mar entrega a las orillas prohibidas o cuerpos sin nombre que yacen bajo tierra en el otro mundo adonde querían llegar.

 

Sebastaio Salgado los ha fotografiado, en cuarenta países, durante varios años.

De su largo trabajo, quedan trescientas imágenes.

Y las trescientas imágenes de esta inmensa desventura humana caben, todas, en un segundo.

 

Suma solamente un segundo toda la luz, que ha entrado en la cámara, a lo largo de tantas fotografías; apenas una guiñada en los ojos del sol, no más que un instantito en la memoria del tiempo

 

E.Galeano / Bocas del tiempo / Pag. 207

 

En la vida todo es ir

Letra de Juan Antonio Corretjer / Música de Roy Brown

CD CANSIONES / 2000

 

http://juanserrateo.blogspot.es/img/inmigrantes.jpg 

 

«En la vida todo es ir

a lo que el tiempo deshace.

Sabe el hombre dónde nace

y no dónde va a morir.»

 

El hombre que en la montaña

–por la cruz de algún camino –

oye la voz del destino,

se aleja de su cabaña.

Y prosiguiendo su hazaña

se dirige al porvenir

una esperanza a seguir.

Mas no ha de volver la cara,

pues la vida es senda rara:

en la vida todo es ir.

 

Miro esa palma que airosa

su corona al sol ostenta

y miro lo que aparenta

la esplendidez de la rosa.

Contemplo la niña hermosa

riendo a lo que le place,

y lo que el viento le hace

a la hoja seca del jobo:

es la vida como un robo

a lo que el tiempo deshace.

 

Tuve un hermano que dijo

–«Cuando salí de Collores...»–

Así cantó sus amores

al Valle del que fue hijo.

Una y otra vez maldijo

la gloria que en letras yace,

(y en que su nombre renace),

pues que llegó a comprender

lo poco que es el saber:

sabe el hombre dónde nace.

 

No hay más. Un solo camino

que se quisiera tomar,

mas la suerte del andar

maltrata y confunde el tino.

Nadie niegue su destino.

Es que ser hombre es seguir

–y un ideal perseguir–

por la vida hacia delante,

sabiendo lo que fue enante

y no dónde va a morir.

 

 

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