El Setè Cel

LA CARTA / PALABRAS OLVIDADAS / PALABRAS DE AMOR

http://juanserrateo.blogspot.es/img/CARTAS1.JPG Las palabras de amor tienen distintos envoltorios, momentos, situaciones, orígenes y destinos, caminos transitados o deshechos, instantes exactos o inciertos, escenarios y ambientes cambiantes o exactos como la muerte misma.

Cada una de ellas tiene características que la hace, única y particular.

Quizás en esa diversidad está su hermosura.

Hoy te quiero regalar  dos historias distintas y similares al mimo tiempo, con cosas que las diferencian y otras cosas que las unen hasta casi poder fusionarlas en una sola hermosa, única y perfecta historia de Palabras de Amor.

 

LA CARTA

 

Enrique Buenaventura estaba bebiendo ron en una taberna de Cali, cuando un desconocido se le acercó a la mesa. El hombre se presentó, era de oficio albañil, perdone el atrevimiento, disculpe la molestia:

- Necesito que me escriba una carta. Una carta de amor.

-¿Yo?

-Me han dicho que Usted puede.

Enrique no  era especialista, pero hinchó el pecho. EL albañil aclaró que no era ningún analfabeto:

- Yo puedo escribir, yo sé. Pero una carta así, no sé.

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- ¿Y para quien en las carta?

- Para... ella.

- ¿Y usted que quiere decirle?

-  Si lo sé no se lo pido.

Enrique se rasco la cabeza.

Esa noche, puso manos a la obra.

Al día siguiente, el albañil leyó la carta:

- ESO – dijo, y le brillaron los ojos -.

Eso era.

Pero yo no sabía que era eso, lo que yo quería decir.

 

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo / Pag. 122

 

PALABRAS PERDIDAS

 

Por las noches, Avel de Alencar cumplía su misión prohibida.

Escondido en una oficina de Brasilia, el fotocopiaba, noche tras noche, los papeles secretos de los servicio militares de seguridad.

Informes, fichas y expedientes que llamaban interrogatorios a las torturas y enfrentamientos a los asesinatos.

En tres años de trabajo clandestino, Avel  fotocopio un millón de páginas.

Un confesionario bastante completo de la dictadura que estaba viviendo sus últimos tiempos de poder absoluto sobre las vidas y milagros de todo Brasil.

Una noche,  entre las páginas de la documentación militar, Avel  descubrió una carta.

La carta había sido escrita quince años antes, pero el beso que la firmaba, con labios de mujer, estaba intacto.

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A partir de entonces, descubrió muchas cartas.  Cada una estaba acompañada por el sobre que no había llegado a destino.

El no sabía que hacer.

Largo tiempo había pasado. Ya nadie esperaba esos mensajes, palabras enviadas  desde los olvidados y los idos hacia lugares que ya no eran  y personas que ya no estaban.

Eran letra muerta.

Y sin embargo, cuando los leía, Avel  sentía que estaba cometiendo una violación.

El no podía devolver esas palabras a la cárcel de los archivos, ni podía asesinarlas rompiéndolas.

 

Al fin de cada noche, Avel  metía en sus sobres las cartas que había encontrado, les pegaba sellos nuevos y las echaba al buzón del correo

 

Eduardo Galeano

Bocas del tiempo / Pag. 8

 

PALABRAS DE AMOR

 

Ella me quiso tanto...

Yo la quiero todavía.

Juntos atravesamos

una puerta cerrada.

 

Ella, cómo os lo diría,

era todo mi mundo entonces,

cuando en la lumbre ardían

sólo palabras de amor...

 

Palabras de amor sencillas y tiernas.

No sabíamos más, teníamos quince años.

No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,

acabábamos de despertar del sueño de los niños.

 

Teníamos bastante con tres frases hechas

que habíamos aprendido de antiguos comediantes.

De historias de amor, sueños de poetas,

no sabíamos más, teníamos quince años...

 

Ella, quién sabe dónde está,

ella, quién sabe dónde para.

La perdí y nunca más

he vuelto a encontrarla.

 

Pero a menudo, al oscurecer,

de lejos me llega una canción.

Viejas notas, viejos acordes,

viejas palabras de amor...

 

Palabras de amor sencillas y tiernas.

No sabíamos más, teníamos quince años.

No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas,

acabábamos de despertar del sueño de los niños.

 

Teníamos bastante con tres frases hechas

que habíamos aprendido de antiguos comediantes.

De historias de amor, sueños de poetas,

no sabíamos más, teníamos quince años...

 

Letra y Música Joan M. Serrat / 1967

Comentarios

Companheiro Juan, meu nome é Avel de Alencar, sou persongem da crônica de Galeano "Palavras ao Vento". Gostaria que você me ajudasse a conseguir um exemplar do livro "Bocas del Tiempo" autografada. Agradeço antecipadamente. Avel de Alencar

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